jueves, 25 de junio de 2026

Sin Embargo — EDUCACIÓN

En México los padres no educan, no educa la familia ni los profesores.

¿Quién educa? Los abuelos, la persona que cuida a los niños, la TV y el Internet, el teléfono celular o la pandilla de la esquina"

Antes de los españoles
 —y antes de los "celulares"—, la educación empezaba en el hogar, 
con el ejemplo de los padres y después en el calmecac (la escuela azteca).

El propósito era dar a los jóvenes aztecas “un rostro y un corazón”, es decir, una personalidad que equivalía a ser sabio para la vida y respetuoso de la verdad (algo que sorprendió a los indígenas de este continente fue la facilidad con que mentían los españoles), sensatos, cuidadosos, prudentes, para obrar con juicio.

El calmecac creó un tipo de persona que convirtió a Tenochtitlán en una gran potencia, admirada por unos, pero también dio lugar, en otros pueblos, a resentimientos que más tarde aprovechó el conquistador español para destruirla.

Lo enseñado en el tepochcalli —la escuela—, en cambio, mantuvo la unidad de los aztecas en los momentos de mayor peligro en la lucha por su sobrevivencia frente al conquistador español, pues inculcó el amor a su patria y a defender lo suyo hasta el sacrificio.

Sin Embargo Revista 

 https://www.sinembargo.mx/4114626/educar-2/ 

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